📖 La heredera del Alfa que despertó
Secretos compartidos
El sol se hundía tras los árboles, tiñendo el río de tonos cobrizos. Valentina se sentó en una roca, abrazándose las rodillas. Las palabras del mensajero aún resonaban en su cabeza: su padre había cruzado la frontera. La guerra era inminente.
Y ella, con su lobo inestable, era un peligro para todos. Sintió un nudo en la garganta. ¿Cómo podía controlar algo que apenas conocía? Un crujido de ramas la sobresaltó.
Alejandro emergió de entre la maleza, su expresión seria. 'Sabía que te encontraría aquí', dijo, sentándose a su lado. 'No tienes que cargar con esto sola'. Valentina lo miró, sorprendida.
'¿Cómo sabes dónde estoy?' Alejandro encogió un hombro. 'Tu lobo deja un rastro de miedo y frustración. Es difícil de ignorar'. Ella soltó una risa amarga.
'¿Y eso no te asusta?' 'No. Me preocupa que intentes controlarlo sola'. Valentina se puso de pie, enfrentándolo. 'No necesito que me cuides.
Ya estuve bajo el cuidado de otros toda mi vida'. Alejandro se levantó también, sus ojos fijos en los de ella. 'No te ofrezco cuidado. Te ofrezco ayuda.
Yo también perdí el control cuando desperté mi lobo. Mi padre fue asesinado por cazadores, y tuve que aprender a ser Alfa solo. Sé lo que es sentir que todo se desmorona'. Valentina parpadeó, procesando sus palabras.
'¿Tu padre...?' Alejandro asintió, su voz baja. 'Hace años. Desde entonces, he luchado por mantener unida a mi manada. Pero no siempre lo logro'.
Valentina sintió que su enojo se desvanecía. 'Lo siento. No sabía'. 'No podías saber.
Pero ahora lo sabes. Y quiero ayudarte a controlar tu lobo, para que no tengas que pasar por lo mismo que yo'. Valentina lo estudió, buscando algún engaño. Solo encontró sinceridad.
'¿Por qué harías eso por mí?' Alejandro dio un paso más cerca. 'Porque vi cómo te levantaste hoy. No te rendiste. Eso es más de lo que muchos hacen.
Y porque... creo que podemos ayudarnos mutuamente'. Valentina sintió un calor en el pecho. 'Está bien.
Pero no prometo nada'. Alejandro sonrió. 'No te pido promesas. Solo que confíes en mí'.
En ese momento, un crujido en los arbustos los hizo girar. Mateo salió de entre las sombras, con los brazos cruzados. 'Así que aquí es donde te escondes, Valentina. ¿Manipulando al Alfa para que te proteja?' Alejandro se interpuso.
'Mateo, esto no es lo que parece'. Mateo lo fulminó con la mirada. '¿No? ¿Entonces por qué está ella aquí, a solas contigo, mientras su padre se prepara para atacarnos?
Es una espía, Alejandro. Te está usando'. Valentina apretó los puños. 'No soy una espía.
No sabía nada de los planes de mi padre'. Mateo soltó una risa sarcástica. 'Claro. Y yo soy un lobo domesticado.
No te creo, y haré todo lo posible para que la manada vea lo que realmente eres'. Dicho esto, se dio la vuelta y desapareció entre los árboles. Valentina se volvió hacia Alejandro, su corazón latiendo con fuerza. 'Él me odia.
Y tiene razón en una cosa: mi padre está aquí por mi culpa'. Alejandro negó con la cabeza. 'No es tu culpa. Tu padre siempre ha querido el poder.
Pero ahora, más que nunca, necesitas aprender a controlar tu lobo. Y te prometo que te ayudaré a hacerlo'. Valentina lo miró, conmovida por su oferta. '¿Y qué ganas tú con esto?' Alejandro se encogió de hombros.
'Una aliada fuerte. Y quizás, la paz entre nuestras manadas'. Valentina asintió lentamente. 'Está bien.
Acepto tu ayuda'. Se sentaron de nuevo en la orilla, y Alejandro le explicó técnicas de respiración para calmar a su lobo. Valentina lo escuchó con atención, sintiendo que, por primera vez, alguien la entendía. 'Gracias', dijo en voz baja.
'Por creer en mí'. Alejandro sonrió. 'Solo te pido que creas en ti misma'. Esa noche, mientras Valentina yacía en su tienda, el sueño la envolvió.
De repente, se encontró en un claro iluminado por velas. Su madre estaba frente a ella, con una túnica blanca y una sonrisa triste. 'Valentina', dijo, su voz como un susurro. 'Has despertado el poder de la manada legendaria.
Pero ese poder tiene un costo. Debes elegir sabiamente, o todo lo que amas se perderá'. Valentina quiso preguntar más, pero la imagen se desvaneció. Se despertó sobresaltada, con el corazón acelerado.
Las palabras de su madre resonaban en su mente: 'Elegir sabiamente'. ¿Qué significaba eso? Valentina se sentó en la oscuridad, procesando el sueño. La advertencia de su madre era clara: el poder tenía un costo.
Pero, ¿cuál? Miró sus manos, sintiendo la energía de su lobo. Sabía que debía tomar una decisión, pero no sabía cuál. En ese momento, un aullido lejano rompió el silencio.
Era un llamado de guerra. Esa noche, Valentina sueña con su madre, quien le advierte que el poder de la manada legendaria tiene un costo y que debe elegir sabiamente.






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