📖 La heredera del Alfa que despertó
El entrenamiento al amanecer
Valentina despertó sobresaltada, el eco del aullido de guerra aún retumbando en su pecho. La cueva sagrada estaba en penumbras, iluminada apenas por la luz grisácea del amanecer que se filtraba por la entrada. Su mejilla ardía donde la bofetada de Sofía había dejado una marca, pero el dolor físico era nada comparado con la tormenta que rugía dentro de ella. Su lobo, recién despertado, se agitaba bajo su piel, un poder salvaje e incontrolable que amenazaba con desbordarse.
Alejandro estaba a su lado, su presencia firme y tranquilizadora. 'Debo aprender a controlarlo', dijo Valentina, incorporándose con esfuerzo. 'Antes de que la guerra estalle y cause más daño'. Alejandro la miró, sus ojos dorados llenos de una determinación que le dio fuerzas.
'Entonces empecemos ahora', respondió. El campo de entrenamiento de la manada de Alejandro se extendía bajo un cielo teñido de rosa y naranja. Valentina se puso de pie, ignorando el dolor en sus músculos, y siguió a Alejandro hasta el centro del claro. Un lobo veterano, de pelaje gris y cicatrices en el hocico, los esperaba.
'Este es Bruno, nuestro mejor instructor', dijo Alejandro. Pero antes de que pudiera continuar, un lobo joven, de nombre Mateo, se adelantó con el ceño fruncido. '¿Una extraña? ¿Y encima con un lobo inestable?
No podemos arriesgarnos, Alfa'. Otros murmuraron en acuerdo. Valentina sintió el peso de sus miradas, pero no se dejó intimidar. 'No soy una amenaza para ustedes', dijo con firmeza.
'Solo quiero aprender'. Alejandro alzó la mano, imponiendo silencio. 'Ella es mi invitada y mi responsabilidad. El que no esté de acuerdo, que se vaya'.
Mateo gruñó, pero se retiró a un lado, observando con desconfianza. Bruno comenzó con ejercicios básicos: respirar, concentrarse, conectar con el lobo interior. Valentina cerró los ojos, tratando de calmar la bestia que rugía en su interior. Pero cada vez que intentaba controlarla, una oleada de poder la envolvía, y su lobo respondía con violencia.
En un momento de distracción, un joven lobo se acercó demasiado para observar. Valentina sintió un impulso animal, y su lobo se abalanzó, mostrando los colmillos. El joven retrocedió asustado, y Valentina apenas pudo contener a su lobo a tiempo. '¡Lo siento!', exclamó, jadeando.
Mateo aprovechó la oportunidad. '¡Lo ven! Es un peligro para todos'. Valentina se sintió humillada, pero también enfadada consigo misma.
'No volverá a pasar', dijo, apretando los puños. Alejandro se acercó a Valentina, ignorando las protestas de Mateo. 'No tienes que disculparte', dijo en voz baja, solo para ella. 'Tu lobo es poderoso, y el miedo solo lo empeora.
Respira'. Valentina lo miró, sorprendida por su paciencia. '¿No estás enojado?', preguntó. Alejandro negó con la cabeza.
'Estoy impresionado. Te caíste y te levantaste. Eso es más de lo que muchos pueden decir'. Sus palabras le dieron un calor inesperado en el pecho.
'Gracias', susurró. 'Pero necesito más práctica'. Alejandro sonrió. 'Y la tendrás.
Pero por hoy, es suficiente'. Valentina asintió, aunque una parte de ella quería seguir. Se alejó del campo, sintiendo la mirada de Alejandro en su espalda. A pesar del incidente, había dado un paso adelante.
Su lobo, aunque inestable, ahora respondía a su voluntad, aunque fuera por un momento. Era un comienzo. Cuando Valentina llegó al borde del campo, un mensajero corrió hacia Alejandro con urgencia. Valentina se detuvo, su corazón latiendo con fuerza.
Las palabras del mensajero fueron breves, pero suficientes para helar la sangre en sus venas. Cuando Valentina se aleja del campo de entrenamiento, avergonzada y frustrada por su falta de control, Alejandro la observa con preocupación. De repente, un mensajero llega con noticias urgentes: el padre de Valentina ha cruzado la frontera con su manada, y la guerra es inminente.






💬 Reader Comments
Comments are coming soon. Join the discussion about La heredera del Alfa que despertó!