📖 La heredera que domó al Alfa
El precio de la confianza
El atardecer teñía de ámbar la plaza central de la manada, pero Valentina apenas lo notaba. El peso de la noche anterior aún le oprimía el pecho: el beso de Dante, su rechazo inmediato, la confesión de su maldición. Los lobos la miraban con curiosidad y respeto, pero ella sentía cada mirada como una aguja. Había logrado lo que se proponía, reducir la deuda, pero el costo emocional era más alto de lo que había imaginado.
Mientras se dirigía al centro del círculo de piedra donde Dante la esperaba, con el informe financiero en la mano, no podía dejar de revivir el momento en que sus labios se habían encontrado. Había sido intenso, breve, y luego él se había apartado como si el contacto lo quemara. Ahora, al verlo de pie, con la espalda recta y la mandíbula tensa, supo que la conversación que estaban a punto de tener sería tan difícil como la batalla de la bodega. Valentina extendió el informe hacia Dante, con la mano firme a pesar del temblor interno.
"Estos son los números, Alfa. Las inversiones que propuse han generado ganancias suficientes para cubrir el treinta por ciento de la deuda original. Si me das un año, puedo reducirla a la mitad, tal vez más." Dante tomó el documento, sus ojos recorrieron las columnas de cifras con una rapidez que revelaba su propia inteligencia. Los lobos de la manada se habían reunido en silencio, formando un círculo alrededor de ellos.
César, aunque derrotado, había sido llevado al centro de la plaza para presenciar el acuerdo, con las manos atadas y la mirada cargada de veneno. Dante levantó la vista, y por un instante, Valentina vio algo más que el Alfa: vio al hombre que la había besado. "Esto es impresionante, Valentina. Pero no es suficiente." Ella frunció el ceño.
"¿Qué quieres decir? He cumplido mi parte." Dante respiró hondo, y su voz resonó en la plaza. "El contrato original contiene una cláusula de sangre. Solo el Alfa puede anularla, y esa cláusula establece que si la deuda no se paga en su totalidad antes del próximo plenilunio, tu padre será ejecutado.
No importa cuánto hayas reducido la deuda; la cláusula exige el pago completo o la vida." Un murmullo recorrió la multitud. Valentina sintió que la sangre se le helaba. "¿Por qué no me lo dijiste antes?" Dante la miró con una mezcla de culpa y determinación. "Porque sabía que lo intentarías todo, y lo has hecho.
Pero hay algo más: la cláusula solo puede ser anulada si el Alfa la rompe voluntariamente, y hacerlo tiene un precio." César soltó una risa amarga desde el suelo. "Dile cuál es el precio, Alfa. Dile que para romper la cláusula, debes marcar a tu Luna. Y tú no tienes Luna, ¿verdad?" Valentina miró a Dante, buscando respuestas.
Él asintió lentamente. "La cláusula se rompe si el Alfa se une a su Luna por el vínculo de la manada. Pero yo no tengo Luna, y mi maldición..." Su voz se quebró. "Mi maldición me obliga a marcarme o morir.
Si no encuentro a mi pareja antes del próximo plenilunio, moriré. Y si la marco, la condeno a una vida de peligro." El peso de sus palabras cayó sobre Valentina como una losa. Ella había venido a negociar, no a salvar a nadie. Pero ahora, la vida de su padre dependía de algo que ella no podía controlar.
Valentina apretó los puños, sintiendo la ira y la impotencia bullir en su interior. "Entonces, ¿qué sugieres? ¿Que me convierta en tu Luna para salvar a mi padre?" Dante dio un paso hacia ella, y su voz fue apenas un susurro, pero todos lo escucharon. "No te lo pediría jamás.
No quiero que estés conmigo por obligación." Pero antes de que ella pudiera responder, él cerró la distancia entre ellos y la besó. Fue un beso profundo, apasionado, que tomó a Valentina por sorpresa. Sintió sus labios firmes, el calor de su cuerpo, y por un instante, el mundo desapareció. Pero cuando él se apartó, su mirada era de dolor.
"Lo siento", dijo, con la voz ronca. "No debí hacer eso. Mi maldición me obliga a marcarme o morir, y no quiero arrastrarte a ese destino. No puedo estar contigo." Valentina se quedó sin aliento, con el corazón latiendo con fuerza.
Frente a todos, la manada observaba en silencio. Ella había logrado su objetivo: reducir la deuda a la mitad, ganar tiempo y respeto. Pero el beso había cambiado todo. Ahora, no solo luchaba por su padre, sino por entender lo que sentía por el hombre que la rechazaba para protegerla.
Dante se dio la vuelta, pero Valentina lo tomó del brazo. "No puedes besarme y luego decirme que no puedes estar conmigo. Explícame qué significa tu maldición." Él la miró, y en sus ojos rojos había una tormenta. "Significa que si no marco a mi pareja antes del plenilunio, moriré.
Y si la marco, la condeno a un peligro constante. No puedo pedirte que cargues con eso." Dante la besa apasionadamente frente a todos, pero luego se aparta y le dice que no puede estar con ella porque su maldición lo obliga a marcarse o morir, y no quiere arrastrarla a eso.






💬 Reader Comments
Comments are coming soon. Join the discussion about La heredera que domó al Alfa!