📖 La heredera que domó al Alfa
Cena de poder
Valentina cruzó el umbral de la casa del Alfa con el corazón latiendo con fuerza. La cena privada era una oportunidad para acercarse a Dante, pero también un terreno desconocido. Recordó la mirada de César al salir de la reunión, cargada de veneno, y apretó el cuchillo de plata en su cintura. No estaba indefensa.
Dante la esperaba al final de un pasillo iluminado por velas, su silueta imponente recortada contra la luz. "Bienvenida", dijo con una voz que resonó en la penumbra. Valentina asintió, sintiendo que algo había cambiado entre ellos, pero sin saber aún qué. El comedor privado era sobrio, con una mesa de roble y dos lugares servidos.
El aroma a mole y tamales llenaba el aire, un gesto inesperado que la desconcertó. "No sabía que los lobos cocinaban", comentó con una sonrisa tensa. Dante respondió con una media sonrisa: "Tenemos muchas costumbres humanas. La comida es una de las mejores." Durante la cena, Valentina decidió abordar el tema que la atormentaba.
"Dante, necesito entender algo", dijo, dejando el tenedor. "¿Qué es este vínculo que siento? No puedo explicarlo, pero es como si algo me conectara con los lobos de tu manada." Dante la miró fijamente, sus ojos dorados brillando con intensidad. "Es un vínculo psíquico, poco común incluso entre nosotros", respondió.
"Pero no sé cómo funciona contigo. No eres una loba." Valentina frunció el ceño. "¿Y por qué te interesa tanto?" Dante se inclinó hacia adelante. "Porque podría ser la clave para romper una maldición que llevo en la sangre." Valentina sintió un escalofrío.
"¿Qué maldición?" Dante dudó, pero finalmente dijo: "Mi padre fue asesinado por humanos. Antes de morir, me impuso una maldición: si no encuentro a mi Luna antes de mi trigésimo cumpleaños, moriré. Y tú... podrías ser mi Luna." Valentina se levantó de golpe, la silla raspando el suelo.
"¿Qué? No soy una loba. No puedo ser tu Luna." Dante también se puso de pie. "El vínculo no miente.
Pero necesito estar seguro. Hay archivos en la manada que podrían explicarlo, pero están sellados por orden de mi padre. Solo el Alfa puede abrirlos." Valentina sintió una mezcla de miedo y esperanza. "¿Y qué quieres de mí?" Dante la miró con intensidad.
"Quiero que me ayudes a investigar. Pero a cambio, tendrás que demostrar tu lealtad. Si puedes duplicar los ingresos de la manada en dos semanas, abriré los archivos y buscaremos respuestas juntos." Valentina se quedó en silencio, procesando la propuesta. Era un desafío enorme, pero también una oportunidad para acercarse a la verdad.
"Acepto", dijo finalmente. "Pero no lo hago por ti. Lo hago por mi padre." Dante asintió, una chispa de admiración en sus ojos. "Entonces tenemos un trato." Valentina se sentó de nuevo, sintiendo que el terreno bajo sus pies se movía.
Había aceptado un desafío que podría cambiar su vida, pero también había abierto una puerta hacia algo más profundo. Dante sirvió dos copas de vino tinto y le ofreció una. "Por nuestro acuerdo", dijo, y sus dedos se rozaron al tomar la copa. Valentina sintió un cosquilleo que no pudo ignorar.
"Por la verdad", respondió, y bebió un sorbo. La tensión entre ellos se había transformado en algo más cálido, casi íntimo. Dante la observaba con una atención que la hacía sentir vulnerable, pero también poderosa. "Eres diferente a lo que esperaba", admitió él.
"Creí que serías una humana débil, pero has demostrado tener más coraje que muchos de mis lobos." Valentina sonrió, sintiendo un orgullo que no quería reconocer. "No soy débil. Solo estoy desesperada." Dante rió, un sonido grave que la sorprendió. "La desesperación puede ser una gran motivación." Terminaron la cena en una conversación ligera, hablando de negocios y de la manada.
Valentina aprendió más sobre la estructura de poder y las tensiones internas, mientras Dante parecía disfrutar de su perspicacia. Al despedirse en la puerta, Dante le tomó la mano y la sostuvo un momento más de lo necesario. "Cuídate, Valentina. César no se rendirá tan fácilmente." Ella asintió, sintiendo el calor de su mano.
"Lo sé. Pero yo tampoco." El apretón de manos se prolongó, y ambos sintieron una chispa que iba más allá del respeto profesional. Valentina se alejó, pero no pudo evitar mirar hacia atrás. Dante seguía en la puerta, observándola.
Algo había cambiado entre ellos, y ambos lo sabían. Valentina caminaba por el pasillo de regreso a su cabaña, repasando la conversación con Dante. El desafío de duplicar los ingresos era enorme, pero también la oportunidad de descubrir la verdad sobre su vínculo. Al pasar por un corredor oscuro, escuchó una voz que le resultó familiar.
Se detuvo en seco, ocultándose en las sombras. Era César, hablando por teléfono en voz baja. Su nombre fue mencionado, y luego la palabra "experimento". Valentina aguzó el oído, conteniendo la respiración.
As Valentina leaves the dining room, she overhears César speaking on the phone in a shadowed corridor, mentioning 'el experimento' and her name. She hides and listens, realizing César is conspiring with an unknown ally against her and possibly the pack.






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