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📖 La heredera del Alfa: Vuelve por venganza

Miradas que queman

643 words

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La noche envolvía el campamento con un manto de sombras y susurros. Valentina, aún con el corazón latiendo por la caza, se movía entre los árboles con sigilo. Había visto a Ramiro esconder algo en su bolsillo, una sonrisa torcida en sus labios. No podía dejar pasar eso. Decidió seguirlo, manteniéndose en las sombras, mientras él se dirigía a los barracones de los betas. Su instinto le decía que aquello era importante, que podía ser la clave para desenmascarar a Isela. Cada paso la acercaba más a la verdad, pero también la ponía en peligro. Debía ser cuidadosa. Ramiro entró en los barracones y Valentina se apostó junto a la ventana, observando. Lo vio sacar el frasco oscuro y verter unas gotas en un plato de comida. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Era veneno. Esperó a que Ramiro saliera y luego entró con cautela. El plato estaba sobre una mesa, con un olor metálico que le revolvió el estómago. Tomó una pequeña muestra con un pañuelo y la guardó. Luego, salió sin ser vista. Su mente trabajaba a mil por hora. Necesitaba confirmar sus sospechas. Corrió hacia la cabaña de Don Efrén, el anciano sabio de la manada. Tocó a la puerta con urgencia. Don Efrén abrió, sorprendido. '¿Luna? ¿Qué haces a esta hora?' Valentina le mostró el pañuelo. 'Necesito que analices esto. Creo que es veneno de luna.' El anciano frunció el ceño y la hizo pasar. Olfateó la muestra y su expresión se tornó grave. 'Es veneno de luna, sí. Lleva meses enfermando a nuestra gente. Yo lo he visto, pero no tengo pruebas de quién lo usa.' Valentina sintió que las piezas encajaban. 'Isela. Ella es la responsable.' Don Efrén asintió lentamente. 'Lo he sospechado, pero nunca pude demostrarlo. Debes tener cuidado, muchacha. Isela es peligrosa.' En ese momento, una sombra se movió fuera de la ventana. Valentina giró la cabeza y vio a Mateo observándolos, con el ceño fruncido y los ojos llenos de celos y confusión. Su corazón dio un vuelco, pero se obligó a mantener la calma. No podía dejar que él interfiriera en su misión. Mateo se alejó de la ventana, pero Valentina lo había visto claramente. Sabía que su presencia cerca de Don Efrén podría despertar sospechas, pero no podía evitarlo. Necesitaba respuestas. Don Efrén le entregó un pequeño frasco con el veneno. 'Guarda esto como prueba. Pero ten cuidado, si Isela descubre que lo tienes, estarás en peligro.' Valentina asintió, guardando el frasco en su bolsillo. 'Gracias, Don Efrén. No lo olvidaré.' Salió de la cabaña y se dirigió a la suya, sintiendo la mirada de Mateo en su espalda. Al llegar, fingió comer la cena que le habían dejado, pero en realidad la escondió bajo la cama. No podía arriesgarse a ser envenenada. Mientras tanto, su mente repasaba lo que había descubierto. Isela era la responsable de la enfermedad de la manada, incluyendo la de Mateo. Eso explicaba su debilidad y su confusión. Pero, ¿cómo demostrarlo sin poner en peligro su identidad? Se sentó en el borde de la cama, sosteniendo el frasco de veneno. Era una prueba, pero necesitaba más. Necesitaba que Isela se delatara. Y tal vez, solo tal vez, Mateo podría ser su aliado, si lograba liberarlo de la influencia del veneno. Pero, ¿podía confiar en él? Después de todo, él la había rechazado. Aunque ahora parecía diferente, más vulnerable. Sacudió la cabeza. No podía permitirse esos pensamientos. Su misión era más importante. Mientras Valentina meditaba, una figura se movió frente a su ventana. Era Mateo, que la observaba desde la distancia, con una expresión confusa. Valentina se tensó, pero no hizo nada. Solo lo vio alejarse, sin saber que él la había visto reflejada en el cristal. Mateo se aleja de la ventana con el ceño fruncido, sin saber que 'Luna' lo ha visto reflejado en el cristal.
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