📖 La heredera del Alfa: Vuelve por venganza
La noche de la luna roja
La noche de la luna roja cubría el claro central de la Manada de los Valles con un resplandor carmesí. Valentina, vestida de blanco, esperaba en el altar de piedra, sintiendo el peso de las miradas de la manada sobre sus hombros. Su corazón latía con fuerza, mezcla de nervios y esperanza. Mateo, el Alfa, estaba a unos pasos, su figura imponente bajo la luz de la luna.
Ella había soñado con este momento desde que descubrió que era su compañera destinada. Pero algo en sus ojos la inquietaba; una sombra que no había visto antes. Respiró hondo, aferrándose a la idea de que pronto serían uno, y que su amor sanaría las heridas del pasado. Mateo avanzó hacia ella, pero en lugar de tomar sus manos, se detuvo a una distancia fría.
La manada guardó silencio, expectante. Valentina sintió un escalofrío. 'Valentina', dijo Mateo, su voz resonando en la noche, 'en nombre de la manada, declaro que no te acepto como mi compañera. Te rechazo.' Un murmullo recorrió la multitud.
Valentina parpadeó, incrédula. '¿Qué? No... Mateo, ¿por qué?' exigió, su voz quebrada.
Mateo desvió la mirada, sus puños apretados. 'No puedo explicarlo. Es lo mejor para todos.' Valentina sintió que el suelo se abría bajo sus pies. El vínculo que la unía a él se rompió con un dolor agudo, como un cuchillo en el pecho.
En las sombras, Isela observaba con una sonrisa apenas perceptible. Ella había susurrado a Mateo que aceptar a Valentina traería una maldición de luna roja sobre la manada, una mentira que él había tragado por miedo. Valentina, con lágrimas de rabia, se arrancó el velo y lo arrojó al suelo. 'No me quedaré donde no soy deseada.
Pero esto no termina aquí, Mateo. Lo pagarás.' El vínculo entre ellos se rompió públicamente, y el dolor de Valentina se transformó en un odio ardiente. Miró a Mateo, que parecía atormentado, pero no dijo nada más. Dio media vuelta para marcharse, pero en ese instante, una oleada de poder ancestral la atravesó.
Sus ojos brillaron con una luz dorada, intensa, que iluminó el claro. La manada contuvo el aliento. '¡Es la heredera!' susurró alguien. Valentina cayó de rodillas, sintiendo que su cuerpo ardía por dentro.
El poder de la luna gemela despertaba en ella, revelando su verdadera identidad. Mateo dio un paso hacia ella, pero Isela lo detuvo con una mano en su brazo. Valentina levantó la vista, sus ojos dorados fijos en Mateo, y luego en Isela. 'Esto no ha terminado', dijo con una voz que ya no era la suya, sino la de una loba ancestral.
La manada quedó en shock, mientras las palabras 'la heredera ha vuelto' comenzaban a circular entre los presentes. Valentina permaneció de rodillas, temblando, mientras el poder dorado la envolvía. La manada estaba paralizada, sin saber qué hacer. Isela apretó los labios, su plan tambaleándose.
Mateo, confundido, miró a Valentina con una mezcla de asombro y arrepentimiento. Pero ella no vio nada de eso. Solo sintió el eco de su nueva fuerza y la promesa de venganza. En la distancia, el aullido de un lobo solitario resonó bajo la luna roja.
Valentina collapses to her knees, her golden eyes blazing, as the pack stares in shock and whispers of the lost heiress spread.






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