📖 La heredera del Alfa: Vuelve por venganza
El legado oculto
La loba anciana, ahora una mujer de túnica blanca, tomó la mano de Valentina con una firmeza que contradecía su apariencia frágil. Sus ojos plateados brillaron con una luz que parecía provenir de las estrellas. "Soy Ximena, guardiana de este santuario y de la línea de las lobas de luna gemela", dijo, y su voz resonó en la cueva como un eco antiguo. Valentina sintió que su loba interior se aquietaba, como si reconociera a una autoridad superior.
"Tu madre fue una de nosotras, pero no completó su entrenamiento. El rechazo de la manada y el destierro la quebraron antes de que pudiera enseñarte." Valentina apretó la mandíbula, el dolor de la pérdida avivándose. "¿Por qué yo?", preguntó. Ximena sonrió con tristeza.
"Porque la luna gemela eligió tu sangre. Ven, hay algo que debes ver." Ximena condujo a Valentina hacia el fondo del santuario, donde un mural de piedra se extendía a lo largo de la pared, iluminado por cristales que colgaban del techo. Las figuras talladas representaban a mujeres lobo en distintas poses: algunas aullando a una luna doble, otras danzando alrededor de un fuego, y algunas más en batalla. "Esta es la historia de tus ancestras", dijo Ximena, señalando una figura central con una luna sobre la cabeza.
"Cada generación ha tenido una loba de luna gemela, capaz de canalizar el poder de la luna para proteger o destruir. Tu madre fue la última, pero no pudo reclamar su lugar." Valentina extendió la mano y tocó el mural. Un calor recorrió su brazo, y por un instante vio destellos de vidas pasadas: una mujer llorando sobre un cuerpo, otra luchando contra sombras, una más alzando una espada de luz. Sintió que su loba se estiraba dentro de ella, hambrienta de poder.
"Enséñame", pidió Valentina, con la voz firme. "Quiero vengar a mi madre y reclamar mi legado." Ximena asintió, pero antes de que pudiera responder, un aullido lejano atravesó la cueva. Ambas se tensaron. "El consejo ha emitido una orden de captura contra ti", dijo Ximena, con el ceño fruncido.
"Isela ha convencido a los ancianos de que eres una amenaza. Han enviado a los cazadores." Valentina apretó los puños. "No me atraparán." En ese momento, un anciano lobo entró tambaleándose en el santuario, con el pelaje manchado de espuma y los ojos vidriosos. "¡Veneno de luna!", exclamó Ximena.
"Isela lo ha usado contra él." El anciano señaló a Valentina con un temblor. "Ella... ella me envenenó", dijo antes de caer inconsciente. Valentina dio un paso atrás, horrorizada.
"¡Yo no hice nada!", protestó. Pero Ximena la tomó del brazo. "Lo sé, pero el consejo no lo creerá. Debes esconderte aquí, en el santuario, mientras descubrimos la verdad." Valentina miró al anciano caído, su mente girando.
Isela había orquestado todo para incriminarla. "No puedo esconderme para siempre", dijo, con la voz cargada de determinación. "Si me quedo, podré entrenar y demostrar mi inocencia." Ximena la estudió un momento, luego asintió. "Muy bien.
Pero el entrenamiento será doloroso, y solo tendrás tres inviernos para dominar tu poder antes de que la luna gemela te consuma." Valentina sintió un escalofrío, pero no retrocedió. "Acepto." Ximena la llevó a un círculo de cristales lunares en el centro de la cueva. "Siéntate y cierra los ojos. Deja que tu loba respire." Valentina obedeció, sintiendo la energía de los cristales vibrar a su alrededor.
Por primera vez desde que despertó su loba, se sintió en control. "Tu madre estaría orgullosa", murmuró Ximena. Valentina abrió los ojos, y por un instante, vio el reflejo de una loba plateada en los cristales, con una luna gemela brillando sobre su cabeza. Era ella, pero más fuerte, más feroz.
"Lo haré", se prometió a sí misma. "Por mi madre, y por mí." El anciano envenenado fue llevado a una cámara lateral, donde Ximena lo atendió con hierbas. Valentina, agotada pero decidida, se sentó junto al círculo de cristales, observando cómo la luz de la luna se filtraba por las grietas del techo. Sabía que el camino sería difícil, pero estaba lista.
De repente, Ximena regresó con una expresión sombría. "Hay algo más que debes saber sobre tu legado", dijo, y su voz tembló ligeramente. Ximena le advierte que el entrenamiento será doloroso y que solo tendrá tres inviernos para dominar su poder antes de que la luna gemela la consuma.






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